Estas palabras resumen por sí solas una vida dedicada a la navegación. Desde las costas del mar Negro hasta las aguas del Mediterráneo, pasando por los grandes océanos del planeta, el capitán Popov ha forjado una trayectoria de más de treinta años guiada por la pasión, la disciplina y un profundo respeto por el mar.
A lo largo de esta entrevista, rememora las etapas que marcaron su camino: sus primeros recuerdos junto al mar, los encuentros que despertaron su vocación, las responsabilidades del mando y las enseñanzas que le ha dejado toda una vida navegando por los mares del mundo.
Eberths.com tiene el placer de compartir este encuentro exclusivo con el capitán Krasimir Popov, ofreciendo a sus lectores una mirada privilegiada a la trayectoria de un hombre para quien el mar sigue siendo, hoy como siempre, el horizonte más inspirador.
1. Creció a orillas del mar Negro. ¿Cuáles son sus primeros recuerdos del mar y en qué momento comprendió que se convertiría en su vocación?
Crecí en Burgas, en la costa búlgara del mar Negro. Entre mis recuerdos más felices de la infancia están aquellas mañanas en las que, muy temprano, iba a la playa con mi abuelo. Caminábamos por la orilla antes del amanecer, disfrutando de la tranquilidad y del sonido de las olas. Mirándolo con perspectiva, creo que fue entonces cuando nació mi pasión por el mar.
En aquella época nunca imaginé que llegaría a ser capitán. Ese sueño apareció más tarde, pero mi vínculo con el mar comenzó allí.
2. ¿Hubo algún momento decisivo que le inspirara a convertirse en capitán?
El momento que realmente cambió mi vida llegó varios años después de haber empezado a trabajar a bordo de buques de crucero.
Navegábamos de Génova a Barcelona cuando, alrededor de las cinco de la madrugada, sonó de forma inesperada la alarma general de abandono del buque. Toda la tripulación acudió inmediatamente a sus puestos de emergencia, mientras los pasajeros —incluidos niños y bebés con sus chalecos salvavidas puestos— comenzaban a reunirse en las cubiertas exteriores. Durante varios minutos no hubo ninguna comunicación desde el puente de mando. La mar estaba completamente en calma, el buque continuaba su derrota con total normalidad y nada hacía pensar que existiera un peligro real. Naturalmente, todos estábamos desconcertados. Unos quince minutos más tarde cesó la alarma. Los oficiales de puente informaron de que se trataba de una falsa alarma y que todos podían regresar a sus camarotes con total seguridad.
Por la naturaleza de aquel incidente, prefiero no entrar en más detalles.
Más tarde, ese mismo día, el capitán reunió a toda la tripulación. Fue la primera vez que le vi hablar con semejante autoridad y serenidad. Su voz transmitía calma, seguridad y confianza. En aquel momento comprendí que, ante cualquier emergencia en el mar, el capitán es la persona en quien todos depositan su vida.
Aquella reunión lo cambió todo para mí. Ese mismo día decidí que haría cuanto estuviera en mi mano para convertirme también en capitán. Más de treinta años después, tras mucho trabajo y perseverancia, aquel sueño se hizo realidad.
3. ¿Quién fue su primer mentor y cuál es la lección más valiosa que le transmitió?
Mi primer verdadero mentor fue el primer oficial Yovchev, que servía en el mismo buque de crucero donde yo trabajaba. Hace más de veinte años, la compañía puso en marcha un programa que permitía a los miembros de la tripulación formarse como oficiales de puente o de máquinas. Presenté mi candidatura, fui aceptado y comencé mi formación. Durante el día desempeñaba mis funciones habituales y, por la noche, me incorporaba al equipo del puente de mando bajo la supervisión del primer oficial Yovchev. Fue él quien me enseñó navegación, cartografía náutica, interpretación del radar, procedimientos del puente de mando y los fundamentos de la seguridad marítima. Al principio me sentía realmente desbordado. Hubo momentos en los que pensaba que no comprendía ni el diez por ciento de todo lo que estaba aprendiendo y llegué incluso a plantearme abandonar. Ni el primer oficial Yovchev ni el capitán permitieron que perdiera la confianza en mí mismo. Siempre me recordaban que la vida de un marino es una escuela permanente.
Hay una frase que me ha acompañado durante toda mi carrera: «Los libros te proporcionan los fundamentos, pero es la experiencia la que te enseña las verdaderas lecciones.»
Nunca he olvidado esas palabras.
4. Completó su formación marítima en Bulgaria, pero también estudió en Estados Unidos. ¿Cómo influyeron esas experiencias en su trayectoria?
Sí, realicé mi formación marítima en Bulgaria. Durante los años que trabajé a bordo de buques de crucero, también tuve la oportunidad de completar parte de mi formación en Fort Lauderdale, Florida. Conocer de primera mano tanto el enfoque europeo como el estadounidense de la enseñanza marítima fue una experiencia enormemente enriquecedora. Cada sistema tiene sus propias fortalezas, y haber podido formarme en ambos me ayudó a convertirme primero en un oficial más versátil y, más adelante, en un mejor capitán.
5. ¿Qué recuerda de su primer mando como capitán de un yate en el Mediterráneo?
Mi primer mando en la industria del yachting fue a bordo de un Benetti de 47 metros con base en Malta. Era un yate extraordinario y contaba con una excelente tripulación, pero nuestra primera travesía juntos fue, sin duda, inolvidable. Poco después de zarpar de Malta con rumbo a Francia, nos encontramos con vientos de entre 35 y 40 nudos, que levantaban olas de más de tres metros. Y, como si aquello no fuera suficiente, el piloto automático dejó de funcionar de forma repentina. Todo era nuevo: el yate, sus sistemas y mis responsabilidades como capitán. Sin duda fue una situación exigente, pero este tipo de circunstancias forman parte de la vida en el mar. Se aprende a mantener la calma, a confiar en la tripulación y a resolver los problemas paso a paso.
El Mediterráneo es un lugar extraordinario para navegar, lleno de destinos fascinantes. Sin embargo, si tuviera que elegir un solo lugar en el mundo, seguiría siendo Alaska.
6. Mirando atrás, ¿cuál ha sido el mayor desafío profesional de su carrera?
Sin lugar a dudas, uno de los mayores desafíos de mi carrera fue incorporarme al primer buque de una nueva generación de mega cruceros. Gestionar las operaciones a bordo de un buque con cerca de 8.000 personas entre pasajeros y tripulación suponía una enorme responsabilidad. Todo era nuevo, los procedimientos aún estaban en fase de desarrollo y las expectativas eran extremadamente altas. Aquellos primeros meses fueron especialmente exigentes, pero me dejaron enseñanzas inestimables sobre liderazgo, trabajo en equipo y toma de decisiones bajo presión.
7. Todo capitán afronta momentos difíciles. ¿Qué desafíos encontró al incorporarse al sector del yachting?
El paso de los buques de crucero al mundo del yachting supuso un cambio muy importante. Uno de los principales retos fue aprender a trabajar en estrecha colaboración con las marinas, las autoridades portuarias, los servicios técnicos y las administraciones locales.
A diferencia de las grandes operaciones de los cruceros, el yachting exige con frecuencia encontrar soluciones inmediatas a situaciones imprevistas: averías técnicas, retrasos provocados por la meteorología, cambios de atraque de última hora o gestiones con las autoridades fuera del horario habitual de oficina. Todas esas experiencias me enseñaron que la capacidad de adaptación, la comunicación y la paciencia son tan importantes como los conocimientos de navegación.
8. A lo largo de su carrera ha trabajado con tripulaciones de muchas nacionalidades. ¿Cuál ha dejado una mayor huella en usted?
A lo largo de mi carrera he tenido el privilegio de trabajar con personas de muchas nacionalidades, pero las tripulaciones filipinas son, sin duda, las que más me han impresionado. Siempre he admirado su profesionalidad, su disciplina, su dedicación y su extraordinaria ética de trabajo. Se sienten orgullosos de hacer bien su trabajo y, gracias a ello, se ganan de forma natural la confianza de quienes les rodean.
Probablemente, la mayor lección que he aprendido de muchos de mis compañeros filipinos es el valor de la lealtad. Es una cualidad que respeto profundamente y que considero esencial para el buen funcionamiento y la cohesión de cualquier tripulación.
9. Lleva ya más de diez años viviendo en Francia. ¿Cómo ha cambiado eso su vida?
Francia ha transformado mi vida en muchos aspectos. Desde el punto de vista profesional, probablemente sea uno de los países más exigentes para ejercer como capitán. Con frecuencia, Francia marca el camino en la implantación de nuevas normativas marítimas y requisitos administrativos, lo que significa que siempre hay algo nuevo que aprender y mantenerse al día.
En el plano personal, sin embargo, ha sido un lugar maravilloso para mi familia. Es un país hermoso, con un excelente sistema social, lugares fascinantes por descubrir y una población generalmente amable y acogedora. Vivir aquí nos ha proporcionado estabilidad y una magnífica calidad de vida.
10. ¿Siente alguna vez nostalgia de Bulgaria?
Por supuesto. Por muy lejos que nos lleve la vida, nuestras raíces siempre forman parte de quienes somos. La cultura búlgara es muy diferente de la francesa y hay muchos momentos en los que echo de menos mi país. Pero eso también forma parte de la vida de un marino. Pasamos nuestra existencia entre países, culturas y océanos, llevando siempre con nosotros un pequeño fragmento del lugar al que llamamos hogar.
11. Más allá de sus logros profesionales, ¿cuál ha sido el momento de mayor orgullo en su vida?
Hay dos momentos que sobresalen por encima de todos los demás.
El primero fue el nacimiento de nuestras dos hijas.
El segundo, recibir mi primer mando como capitán.
Uno hizo realidad mi sueño profesional; el otro dio un sentido mucho más profundo a mi vida, más allá de mi carrera.
12. Después de tantas décadas en la mar, ¿qué significa para usted la palabra «libertad»?
Para mí, la verdadera libertad solo existe en la mar.
No hay nada comparable a cruzar un océano rodeado únicamente de agua y de un horizonte infinito. Contemplar el amanecer y el atardecer, escuchar el sonido de las olas… es una sensación que no puede encontrarse en ningún otro lugar del mundo.
Es ahí donde me siento plenamente libre.
13. Si pudiera volver a una travesía o a un destino en cualquier lugar del mundo, ¿cuál elegiría?
Sin dudarlo: Alaska.
Cada travesía allí es diferente. Sus paisajes son sobrecogedores, la naturaleza permanece prácticamente intacta y la fauna es sencillamente extraordinaria. Si tuviera que elegir un lugar por encima de todos, sería el puerto de Sitka.
Para mí, no existe ningún otro lugar en el mundo comparable a Alaska.